arme una vuelta por la playa de Benidorm.Tanto echo de menos mis 9 años que a la mínima en que se me permite, vuelvo a tenerlos. Por eso me engancho a Calvin y Hobbes (aunque Calvin tiene 6 años y no 9), y por eso llevo más de una semana sin poder parar de jugar al Bubble Bobble, Rainbow Islands o Snow Bros.
Eran juegos a los que jugaba con mi hermano (caso del Bubble
Bobble o Snow Bros), o que simplemente veía en la pantalla del ordenador mientras él intentaba pasarse las pantallas (Rainbow Islands, New Zealand's Story).Ahora, a medida que avanzo en los juegos, voy recordando cómo mi hermano se empeñaba en que matáramos a todos los enemigos
a la vez para que nos dieran billetes, o cómo se enfadaba cuando repartíamos las pantallas ("Tú mata a todos los de la derecha que yo me encargo de los de la izquierda") y yo no le hacía caso. Me podían las ansias de querer hacerlo todo. Las ansias y el egoísmo, que para algo tenía 9 años, jeje.Estas sensaciones, que me vienen durante todo el año, aunque algo adormecidas, se agudizan en las vacaciones de verano -aunque ahora mis vacaciones sean dos semanas y a finales de agosto-. Será por eso que cada vez echo de menos la Navidad y más en falta la playa de Benidorm...
1 comentarios:
Escribes muy bonito te felicito.
Un saludo desde Merida Yucatan Mexico.
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