Dicen que Serrat es borde y, la verdad, me lo creo. Pero no me importa. Puede permitirse ser borde, seguro que ya tiene a su lado a toda la gente que necesita. A toda la gente que quiere. Quien sabe si en sus mismas condiciones otros seríamos igual que él.Digo que no me importa porque la bordería o no del cantante catalán no es el tema. Lo de hoy, puestos a recuperar el blog en las condiciones (y con los barbechos) que sean, lo suyo es hablar de algo que tenga en la cabeza: y en la cabeza tengo a Serrat.
En los oídos me retumban sus canciones, aun cuando no quiero. No hay día que no escuche algo de Serrat, queriendo o sin querer.
Y no pasan los días sin Serrat porque ha escrito tanto y tan bueno que en todos lados suena el Nano: suena en la radio, suena en la televisión, suena en YouTube...
Tiene canciones para cualquier cosa: para las madres, los padres, los amigos, los amores perdidos, los amores encontrados, los días alegres, los días tristes... tiene canciones para Kubala, tiene poemas de Machado, de Benedetti, de Alberti, de Miguel Hernández. Serrat es un genio lo suficientemente humilde (artísticamente hablando) como para tomar prestadas las obras maestras de otros...
(FOTO: Andvaranaut)





